domingo, 25 de marzo de 2012
Una vitrina para ti.
Te colgare en mi vitrina. Una vitrina que nadie pueda romper, excepto yo. Rodeada de recuerdos, de sensaciones, de nuestras noches, de tu inquebrantable alma. Así, mis recuerdos son míos, nadie podrá hacerlos suyos. Así, mis sensaciones, efímeras pero percibidas como quemaduras en mi piel. Así, tu inquebrantable alma, soberbia, preciosa, que toqué un día con el iris de mis ojos y una noche con los surcos de mis dedos. Así, tu vitrina. Aunque yo me rompa, aunque grite y provoque terremotos en mi estomago, aunque no vengas a recomponerme, aunque no vengas a mi cama, tu seguirás intacto en esa vitrina, en mi casa. Y reparo ahora, en que nunca te tuve fielmente, viniste por las buenas a encontrarte conmigo y te fuiste porque no eramos lo que buscábamos. Aun así, aunque ni tu fueras ni yo fuera, fuimos un día y una noche. Y en ese tiempo, tan corto y tan lleno de arena, pude ver quien eras. Tu miraste en mi, en la sordidez de mis pesares, en los cielos de mi desastre, en la lluvia de mis sueños y en la complicación de mis palabras mudas... y te quedaste. Aunque solo fue una noche, te quedaste. Yo mire en ti, en la sencillez de tus naturales impulsos, en tus recuerdos tenebrosos, en el infierno de tus manos humeantes, en tus sueños de niño y en tus voluptuosas dudas... y me quede. Aunque solo fuera una noche, me quede. Y nos fuimos, como dos desconocidos que se dicen adiós al dejar la mesa de al lado en un café. Y nos fuimos, como personas absorbidas en sus lecturas de su libro preferido, que levantan un segundo la mirada y viendo que no es el personaje de su historia vuelven a su mundo. Y nos fuimos, como dos animales parecidos pero de distinta raza. Pero por ti y por tu noche, me acordare esta vez de quien se sentó a mi lado en el café, de la persona que mire en el descanso de mi mundo perfecto plasmado en ese libro, de ese animal que pensé que seria de mi raza y te colgare en mi vitrina. Demasiado bueno para que fuéramos nosotros pero tan bonito como para recordarte, en mi casa, y en mi cama.
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